La Semana Santa en Andújar

 

Andújar, paso a paso

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ANDÚJAR, PASO A PASO

Cartel Semana Santa 2003
Cartel Semana Santa 2003
Autor: Manuel Penalva Romero

 
   

Año tras año, se revive una tradición histórica en el pueblo de Andújar, un viaje que por corto se hace largo,  para aquellas personas que pertenecen a una Hermandad.

  Cuando llega el Miércoles de Ceniza, 40 días faltan para el Domingo de Ramos cuando ya se puede oler a azahar, cuando se puede ver por las noches a esos costaleros que con los pasos cargados en sus hombros van andando paso a paso por las calles iliturgitanas; la voz del capataz que les manda; los sonidos de los acordes de esas marchas que ponen el vello de punta como Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, Macarena, Amargura...

Cuando llegue el Domingo de Ramos, se pueden ver por algunas calles iliturgitanas a niños con palmas y ramos de olivo, anunciando la Semana de Pasión, y de ahí el pueblo buscará a lo largo de la semana aquellos lugares donde se vive esta Pasión de Cristo.

Es primavera y en las calles de Andújar, al pasear por la Plaza de la Constitución, por la Corredera Capuchinos, se escuchan los acordes de esos tambores que anuncian el paso de una procesión, y allí sin querer, los pies nos llevan, donde unas cornetas con repiques tocan el Himno que hace bailotear la salida de esa imagen tallada en madera que nos muestra la primera salida procesional, desde la Corredera Capuchinos. Es La Oración en el Huerto Nuestro Padre Jesús en el Monte de los Olivos de la Parroquia de la Divina Pastora cuyos estatutos pudieron ver la luz ese 6 de Noviembre de 1948, y esa talla hecha por el iliturgitano Luis Aldehuela Gómez, que en los años cincuenta hacía que por ser la primera procesión de la Semana Santa de Andújar, todo el pueblo saliera a la calle para verla; igualmente, pasa ahora en estos días.

La mujer vestida de mantilla española durante  horasNuestra Señora de los Dolores acompaña al segundo paso, la Madre de Dios,  la Virgen de los Dolores y sin cansarse también repetirán al lado de otros pasos como La Angustias, La Soledad, el Santo Sepulcro, paso a paso van al sonido de los tambores.  Dejamos esta Hermandad y nos vamos siguiendo otro aroma que llega desde la corredera San Bartolomé, es la cofradía de la Santa Vera Cruz o como era antes, Jesús de la Columna, que empieza a recorrer su Estación de Penitencia. Nazarenos de túnica negra, en silencio, abriendo paso una campana que hace vacío en las calles, y con  el sonido de los pasos de los costaleros  que llevan al Cristo dejamos a esta Hermandad y nos vamos a descansar  pensando en el siguiente día.

Amanece Jueves Santo, es el día importante de los desfiles procesionales. Por la mañana podemos ver a esos nazarenos  terminando de preparar su traje, los últimos retoques, ese hombre que año tras año va haciendo los caperuces de cartón para que el penitente viaje en un mundo de oscuridad sólo guiado por la luz de los cirios  que verá a través de su antifaz de tela o terciopelo.

Por la tarde la gente sale temprano a la calle, para llegar hasta la Capilla del Hospital. Allí en la plaza la gente se agrupa llenándola,  para ver la Cofradía Trinitaria de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima del Buen Remedio; seriedad, elegancia, majestuosidad y señorío de esta Hermandad, son las definiciones que tienen.

Se pueden oír de nuevo, las notas de la Marcha Real; nos imaginamos como el Cristo de la Sentencia sale por esa puerta de la Capilla, con su traje de terciopelo morado, y con una mirada penetrante como perdonando  a todos aquellos que le traicionaron y  crucificaron. No termina de pasar  el Cristo, cuando ya estoy escuchando de nuevo las notas musicales de la Marcha Real, es María Santísima del Buen Remedio, con su palio color burdeos, con esas bambalinas que hacen bailar los Hermanos Costaleros al son de una saeta, y cuando el costalero paso a paso hace andar a la Virgen detrás de su Hijo todo el mundo bulle haciendo palmas y sintiendo el ardor cofrade.

Plaza de Santa María, se llega a ella por la calle el Carmen, estrechez y penumbra en esta calle,  el silencio  penetra hasta el corazón, sólo la voz del capataz se oye cuando entramos en la Plaza de Santa María, ya ha salido Nuestro Padre Jesús de la Paciencia y Nuestra Señora del Rosario, Cofradía creada con ímpetu e ilusión llevada con corazón sano. Es en los años 40 cuando se restituye la Hermandad por el Conde de la Quintería D. Rafael Pérez de Vargas. El Cristo acompañado por sus hermanos cofrades procesiona por las calles de Andújar, al son de la música la Virgen  mece entre sus varales esos rosarios de plata  y esa candelería que hace que su cara quede  iluminada resaltando su bella expresión  de dolor.

La gente va y viene  por las  calles en busca de esas procesiones que se cruzan por ellas, buscan esos pasos para ver qué llevan de nuevo, cuál es el estreno, tienen ganas de sentir eso que se siente en esta Semana.

Cuando cae la tarde, y el Sol se esconde, nuevos sonidos de tambores llegan a nuestros oídos, corriendo nos alejamos para llegar de nuevo a Santa María la Mayor, de donde una réplica de la Macarena sale por su puerta, es la Hermandad de la Esperanza, Cristo de la Providencia y Jesús Caído. Nazarenos con túnica blanca, capirote y capa verde, son muchos nazarenos los que acompañan a estos tres pasos. Ya desde su fundación en 1945, llegó a ser la Hermandad más suntuosa de la Semana Santa de Andújar por su orden y belleza, cuando le daba escolta la Guardia Civil con traje de gala.  En la postguerra es reconstituida por un  grupo de entusiastas iliturgitanos que eran devotos de la Macarena de Sevilla.

Llega la noche, la Plaza de España se llena de gente para ver al Cachorro o Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, última Estación de Penitencia del Jueves Santo. Nazarenos con túnicas negras de cola y cinturón de esparto abren paso al Cachorro,  verlo en primera fila salir por la puerta de San Miguel, hace que el corazón se ponga en un puño y el vello de punta cuando entre cuatro faroles rojos sale ese Cristo con cara cansada, y que sólo la voz del capataz rompe el silencio de la noche para escuchar cuando dice esas frases que animan a los costaleros, que van debajo del paso, se oye el llamador que avisa al costalero, la primera “levantá” que se puede ver desde la calle. Poquito a poco van andando los costaleros, ponen una rodilla en tierra y luego la otra han ido saliendo muy mimosamente, parece Cristo andando y cuando salen ya por la puerta esas notas Reales que hacen vibrar en el ambiente los corazones de todos los presentes cuando comienza a sonar  la primera marcha, que no podía ser  otra que Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, cuando bailan ese paso, parece que Cristo se cae. Que bien lo haces costalero, que a todo el mundo pones sonidos en sus palmas aplaudiendo a ese Cristo.

Al día siguiente, al atardecer ya se pueden ver por las calles de Andújar las mujeres de mantilla  que van en busca de LaSaeta a Nuestra Señora de las Angustias Angustias, hasta  la Residencia de ancianos de San Juan de Dios y nada más aparecer la Virgen en la puerta,  desde un balcón  le cantan una saeta, llena de sentimiento hacía María con Cristo, su Hijo, entre sus brazos; unas mujeres van descalzas, otras con velas que peregrinan de penitencia acompañando a esa mujer desolada porque su hijo ha muerto.

Ya sólo queda un iglesia, la de San Bartolomé, de donde salen las restantes Hermandades, la primera es la llamada Los Estudiantes, Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, Santa María Magdalena y Nuestra Señora de la Amargura.

Les sigue el Santo Sepulcro, que desdeHermandad del Santo Sepulcro que se aprobaron sus Estatutos en 1684 y con 12 hermanos a imitación de los Apóstoles salía del desaparecido Convento de Nuestra Señora de la Victoria.

Nazarenos en silencio por las calles, orden y respeto que pasa Cristo muerto, sobriedad del cortejo y  mucho recogimiento.

Con poco tiempo de diferencia sale la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria en su Soledad, también llamada La Soledad y qué difícil hace la salida por la puerta de la Nuestra Señora de la Victoria en su Soledad Iglesia, donde la gente se agolpa para verla salir. Impresionante cuando en el silencio de la noche, el capataz con voz portentosa, le dice a sus costaleros que se pongan sólo 9 de rodillas y que echen el cuerpo a tierra, haciendo temblar las palmeras que testigo son año tras año, silencio y pasión ponen los hermanos costaleros, mucho corazón y tantos días de ensayo, para sacar a la Madre de Dios que va en busca de su Hijo amortajado a pocos metros de Ella.

Notas musicales hacen engrandecer a esa Madre a su paso por las calles silenciosas, ese sudario que cuelga de la cruz y que con movimientos suaves hace bailar el aire nocturno, esos candelabros que iluminan la cara de tristeza de una madre que ha perdido a su hijo.

La Soledad como su nombre dice, antiguamente salía en procesión por las afueras de la ciudad, debido a que había que venerarla en lugares de soledad. Por ello se sabe que en Andújar se fundase la Cofradía en el convento a extramuros de Nuestra Señora de la Victoria.

Sencilla y bella, con  cultos a sus titulares que se celebran a lo largo de todo el año, y teniendo todo su esplendor y máxima expresión durante la Semana de Pasión, así es la Semana Santa de Andújar.  

 
 
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